Parece una paradoja pero hacer ejercicio podría terminar con la  sensación de cansancio permanente. Los estudios y también la experiencia personal me han demostrado que eso es así; y creo que es positivo comentarlo porque no siempre resulta fácil de creer.

Una de las excusas más comunes que  se dicen cuando se nos pregunta por qué no nos ejercitamos, es que estamos demasiado cansados para hacerlo. Siguiendo esa lógica, como realizar algún tipo de actividad física nos agota, no tendría sentido empeñarse en moverse puesto que no tendríamos energía para comenzar y cualquier esfuerzo implicaría terminar aún más agotados.

Pero lo curioso es que eso no es así. Por el contrario, me pasaba que me sentía muy cansada en las noches luego de haberme levantado temprano y haber trabajado todo el día.

Lo único que quería era llegar luego a mi casa para comer algo y luego dormir. En ese entonces me obligaba ir al gimnasio y lo hacía con tanto desgano, que muchas veces sentí que no valía la pena arrastrarme hasta la trotadora.

Pasó que mientras estaba en las máquinas, comencé a sentir música en la sala de clases libres. Subí y descubrí a mucha gente bailando. Eso me entusiasmó y cuando ya formamos un grupo de alumnos de -en ese entonces- baile entretenido,  me sentí más motivada a ir.

Noté que en verdad llegaba con las energías justas para subir las escaleras, pero que me iba energizada. Me costaba quedarme dormida y llegaba con ganas de hacer cosas. De hecho los días de clases, me acostaba más tarde de lo habitual y dormía como lirón.

Todo indica que mientras nos ejercitamos nos cargamos igual que las pilas. Quien practique regular puede dar fe de eso. No se trata solo de algo sicológico, sino también de algo físico. El deporte fortalece el sistema cardiovascular, además de entregarle más oxígeno al organismo, y por lo tanto, permite que tengamos más energía.

Un estudio de científicos de la Universidad de Georgia lo comprobó al ver cómo un grupo de adultos saludables pero sedentarios, comenzaron a ejercitarse tres veces a la semana por 20 minutos. El resultado fue que a las 6 semanas del experimento, los voluntarios declararon sentirse menos fatigados y con más energía.

Es cosa de probar. Esta investigación descubrió que personas inactivas aumentaban su nivel de energía hasta en un 20% y disminuían su sensación de fatiga hasta en un 65% si practicaban una actividad física moderada de a lo menos 20 minutos diarios.

Los invito a conocer de este y otros temas en http://comemascomemejor.blogspot.com

Por Karina Arancibia Andaur, Periodista, Diabética Insulino

Dependiente y Celiaca, creadora del blog Come Más Come Mejor

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